Algo que el presidente Rodríguez no debería olvidar
– ¡¡Sí, juramos!! –


27 abril 2006

ZP y los simios


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El PSOE solicitará al Congreso de los Diputados que se reconozcan los “derechos humanos” de los simios, pero la presidenta de Amnistía Internacional pide que antes se respeten los derechos de los hombres.

Ya conocen la noticia. El partido socialista debatirá en el Congreso el “Proyecto Gran Simio” con el que se pretende "la inclusión inmediata de estos animales en la categoría de personas" y que se les otorgue, por tanto, "la protección moral y legal de la que actualmente sólo gozan los seres humanos".

No se les reconoce la consideración de persona ni concedemos sus derechos a los niños sin nacer y sin embargo no tienen inconveniente alguno en otorgárselos a los simios. Sin duda se sienten más identificados con ellos –al igual que con los homosexuales, los musulmanes y últimamente con los etarras– que con el resto de los mortales, sobre todo si esos mortales son del PP y aunque en lugar de resto sean mayoría.

Naturalmente y sin lugar a dudas o sesgadas interpretaciones, estoy a favor del trato digno y humanitario a los animales, pero tengo que estar en desacuerdo y criticar el uso demagógico de la cuestión que hace ese partido socialista que ya ni es obrero ni español sino todo lo contrario.

Está claro que ZP no lo hace por compasión (virtud cristiana) o solidaridad (quimera socialista) porque si fuera así estaría volcado en muchas otras cuestiones que requieren urgente y prioritaria atención. Por el contrario, la Secretaría de Estado de Cooperación y la Agencia Española de Cooperación Internacional-AECI, ambas presididas por la inepta pero incondicional Leire Pajín, dedican más dinero a los viajes de turismo disfrazados de trabajo que el destinado a la ayuda al desarrollo en Kenia o Mozambique, donde fueron a disfrazarse junto con De la Vogue sin escatimar en gastos y lujos.

Unos datos para ilustrar el tema, sobre lo cual el “Gobierno” de Rodríguez –al contrario que esa Iglesia tan odiada por ellos – nunca ha destacado por su activismo:

Niños nacidos anualmente en el mundo: 130 millones
Niños que no llegarán a cumplir un mes: 4 millones
Niños que no cumplirán los cinco años: 11 millones
Niños fallecidos anualmente en el África subsahariana: 4.396.000
Niños fallecidos anualmente en el Sudeste Asiático: 3.070.000
Proporción de muertes debidas a causas evitables: 90%

Son datos recopilados vaya usted a saber donde, pero pongan las cifras que quieran, no cambia nada porque a efectos de la conducta moral da igual uno que un millón. Me resulta igual de demagógico y despreciable que ZP quiera ser también líder en este tema por afán de ponerse una medalla o demostrar que va por delante.

Su interés en que eso sea aprobado en el Parlamento es el que Pedro Pozas –secretario del proyecto– retrata cuando afirma que es de gran importancia porque “España se colocaría en el primer país de Europa que otorga a los grandes simios sus derechos fundamentales".

Esta claro que el Sr. Pozas sueña con un protagonismo que únicamente le darán los socialistas para poder presumir de haber colocado a España como el primer país de Europa en algo.

La cuestión está en que en lugar de enseñar sexualidad en las escuelas a niños de 10 años y menores y aconsejar los masajes con «amigas de confianza», además de recomendar «mirarte desnuda, acariciarte con ternura, masturbarte algunas partes concretas de tu cuerpo, por ejemplo, el glande del clítoris, entregarte a sentir tu cuerpo...» lo que deberían enseñar es el respeto a los demás, entre los que se encuentran los animales. El respeto a los mayores, a la propiedad ajena, a los derechos de los demás –entre ellos el derecho a la libertad y a la libre opinión–, a los animales, no sólo a los simios y sobre todo a los más cercanos que sufren el abandono y los malos tratos, como los perros, por ejemplo.

No se pueden olvidar a esos otros animales simplemente porque el 99% de la secuencia genética es idéntica entre el hombre y el chimpancé y eso los hace casi humanos –más apropiadamente deberíamos decir que eso nos hace más simios, si tenemos en cuenta que ellos estaban primero–. Si fuera por eso, seríamos mitad insecto y mitad persona ya que también hay más de un 50% de genes iguales en el hombre y la cucaracha, aunque eso empieza a ser evidente cuanto más nos acercamos al entorno etarra y de aquellos que nos gobiernan.

Inculcar el respeto a todo ser vivo que comparte con nosotros el planeta Tierra es formar ciudadanos. Lo demás, el gran proyecto puntual que busca el reconocimiento internacional no es más que una miserable forma de utilización de esos derechos.


Continuará...

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Nota:

REANUDADA LA PUBLICACIÓN EN FEBRERO 2010.

Los anteriores capítulos quedaron completos y cerrados.