Algo que el presidente Rodríguez no debería olvidar
– ¡¡Sí, juramos!! –


27 febrero 2010

ZP y Drácula


Tranquilos, no se trata de que nos estén chupando la sangre, aunque en la práctica nos la están chupando. Se trata del llamado “cochero de Drácula”, el que fue superministro socialista Juan Alberto Belloch responsable de la reforma del Código Penal que dio mejor trato a los malhechores que a las víctimas y que ha convertido a España en el paraíso de la delincuencia de todo tipo.

El actual alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, durante el gobierno de Felipe González fue ministro de Justicia e Interior, dos carteras en un mismo incompetente que le permitieron acometer la reforma del Código Penal para hacerlo más progresista, es decir, otorgar y proteger cuantos derechos puedan darse a las minorías en perjuicio de la mayoría. Así, nuestra legislación penal es la más tolerante de Europa y podemos ver como desde asesinos etarras hasta ladrones cumplen penas de risa o han sido detenidos varias docenas de veces sin consecuencias penales serias. Gracias al llamado “Código Belloch”, España se ha convertido en el país donde sale más barato delinquir.

Si a ello se une la insostenible realidad judicial que nos transmiten los medios de comunicación y el hecho de que a juez llegan generalmente quienes tienen mejor memoria y no los más inteligentes, junto con la politización de la judicatura, que a nadie extrañe que la justicia se haya convertido para la mayoría de los españoles en algo poco de fiar aunque todos los que tienen algún pleito digan que confían en la justicia. Mentira. Es el síndrome de Estocolmo y cruzan los dedos mientras lo afirman.

Pues a esta vergonzosa situación que sufrimos hoy –que incluye a 500 bandas organizadas dedicadas a los robos mediante palizas y secuestros exprés– ha contribuido especialmente el “Código Belloch”, mientras el presidente Rodríguez y sus mariachis se dedican a regalar estatutos de autonomía a unos y otros, a dar papeles para todos para que sirva de llamada al tercer mundo y vengan para que compartamos con ellos su miseria, a legislar para que mil homosexuales puedan casarse y adoptar un niño-mascota que ha perdido sus derechos en favor de la pareja gay y a otras menudencias que los españoles no han pedido y menos con urgencia.

Pero los desaguisados de esta banda organizada de politicastros no se limitan a un único protagonista.- Mª Teresa Fdez de la Vega era secretaria de Estado de Justicia con Juan Alberto Belloch en los gobiernos socialistas de Felipe González y fue la responsable del contenido de la Ley del Jurado y de la chapuza-reforma que conocemos también con el pretencioso nombre del “Código Penal de la democracia” promovido por Belloch. Era lógico que se necesitara el concurso de una pareja de iluminados progresista para parir tal engendro.

El “cochero de Drácula”, preclaro pensador que sienta juris-imprudencia cada vez que habla, ha dado otras muestras de su talante arremetiendo, por ejemplo, contra la Asociación de Víctimas del Terrorismo por el incidente protagonizado por Bono durante la manifestación y apuntaba a "las homilías de Jiménez Losantos" como origen de ese clima "semejante" al del "trienio" del "sindicato del crimen". La marcha organizada por la ATV para honrar la memoria de los asesinados por ETA “terminó convirtiéndose”, para Juan Alberto Belloch en “un genuino acto fascista de exaltación de la violencia” y añadía que “los dirigentes de la organización convocante –AVT–, si conservaran un mínimo de vergüenza, deberían haber dimitido de sus cargos ante su incompetencia para evitar ese desastre cívico”. Según Belloch, si no lo hacen podría ser "por haber tenido un cierto grado de cooperación o complicidad en lo ocurrido".

Belloch también amenazaba y decía que hay un "segmento de la población" de "extrema derecha" al que frenar porque si no "pronto responderá con iguales armas otro sector, sólo que mucho más numeroso de ciudadanos que no están dispuestos a que se repita", para lo que no dudaba en aportar su solución: “Frente a tales dislates debe reaccionarse institucionalmente con todos los instrumentos represivos que tiene el sistema democrático para autoprotegerse de sus enemigos”.

Todo un zapateril talante, irresponsable y mentiroso, incapaz de pedir perdón, aunque lo de la Vogue es peor porque no contenta con aquella vergonzosa muestra de irresponsabilidad e imprevisión, sigue apoyando alegremente leyes y medidas que terminarán de hundirnos en su basura. Claro que es ahí donde todos se encuentran a gusto y por ello no cesan de gestar abortos legislativos.

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Nota:

REANUDADA LA PUBLICACIÓN EN FEBRERO 2010.

Los anteriores capítulos quedaron completos y cerrados.